Familia

La obsesión por los camiones, trenes, coches o dinosaurios hace que los niños sean más inteligentes

El otro día leí un artículo sobre cómo los niños con obsesiones descritas como «intereses intensos» (que es un fuerte interés en un tema específico) son en realidad más inteligentes. Estos niños son capaces de resolver problemas, buscan más conocimientos y suelen mantener lo que aprenden durante toda su vida.

Nuestro segundo hijo, a lo largo de su infancia, ha tenido obsesiones por distintos temas como los dinosaurios, el universo, los volcanes, los virus y bacterias, etc. Estos intereses no han desaparecido nunca, con 11 años sigue mostrando mucho interés y suele seguir indagando en el tema.

Estas obsesiones hacen que los niños sean más inteligentes

Muchas décadas de investigación y estudios apoyan el hecho de que tener estas obsesiones es realmente bueno para los niños. Tres estudios en particular han demostrado que cuando los niños de más edad tienen estos intereses muy intensos, tienden a ser más inteligentes y más listos que los niños sin obsesiones o intereses intensos.

Aunque las chicas suelen tener intereses intensos, un estudio realizado en Yale (Estados Unidos) también sugiere que es más común en los chicos que en las chicas.

Las obsesiones aumentan la confianza de los niños

«Los intereses intensos son un gran estímulo para la confianza de los niños», dice la terapeuta pediátrica del Hospital Johns Hopkins (Baltimore, EUA), Kelli Chen.

Un estudio de 2008 descubrió que los intereses intensos prolongados en el tiempo, sobre todo en un ámbito conceptual como el de los dinosaurios, pueden ayudar a los niños a desarrollar un mayor conocimiento y persistencia, una mejor capacidad de atención y unas habilidades de procesamiento de la información más profundas.

También son especialmente beneficiosos para el desarrollo cognitivo.

Los intereses intensos hacen que los niños aprendan mejor y sean más inteligentes

Al analizar las razones de esto, realmente sentido. Estos niños siempre están investigando el tema, buscan continuamente más conocimientos sobre él y siempre están haciendo preguntas. En resumen, hacen que los niños aprendan más, lo que los convierte en niños más inteligentes.

En un artículo de la revista New York Magazine titulado «A Psychological Explanation for Kids’ Love of Dinosaurs» (Una explicación psicológica del amor de los niños por los dinosaurios), Kate Morgan escribe sobre este fenómeno y afirma que casi un tercio de los niños tienen una obsesión de este tipo en algún momento, normalmente entre los 2 y los 6 años.

Según un estudio de las Universidades de Indiana y Wisconsin, esto ayuda a los niños a mejorar significativamente sus habilidades lingüísticas. También demuestran que los niños con intereses intensos tienen un mayor nivel de comprensión.

¿Cómo les ayudará esto a medida que crezcan?

Estos niños descubren nuevas formas de aprender. Profundizan en el tema que les interesa y encuentran nuevas formas de ampliar sus conocimientos. Luego utilizarán estas estrategias de resolución de problemas a sus vidas.

Aprenden qué preguntas hacer, cómo aprender más, cómo profundizar en los temas, etc. Es casi como si se enseñaran a sí mismos a estudiar y a profundizar en todo lo que aprenden.

En lugar de limitarse a aprender para un examen o para el momento concreto, y en lugar de memorizar, estos chicos aprenden a averiguar POR QUÉ esto funciona así. Quieren profundizar en sus conocimientos sobre las materias y los temas. Conectan los puntos y encuentran las relaciones entre las cosas.

¿Durará el interés?

El estudio de Yale dice que no. Según la psicóloga Jennifer Delgado, solo el 20% de los niños continúan con sus intereses durante más de tres años. La razón es que los niños suelen estar tan ocupados con las tareas escolares que pierden tiempo para sus intereses, y su pasión por ellos se desvanece.

Esto lo hemos comprobado con nuestro hijo. En Alemania seguía con sus cosas, ya que solo iban al colegio por las mañanas y le quedaba mucho tiempo libre. Pero el curso pasado, ya en España, entre tener clases por la tarde y llegar cargado de deberes, no tenía tiempo para nada más.

Este año que no va al colegio ha vuelto a retomar sus intereses y es el quien dirige el tema de sus aprendizajes.

¿Hay que fomentar el interés?

¡Sí! La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, lo que significa que no se limita a la cognición y al coeficiente intelectual, sino que va mucho más allá.

Estos intereses intensos ayudan a los niños a desarrollarse:

  • Mayor conocimiento
  • Mayor persistencia
  • Una mayor capacidad de atención
  • Una mayor capacidad de procesamiento de la información.

Hay décadas de investigación que lo respaldan. Tres estudios distintos han descubierto que los niños de más edad con intereses intensos tienden a tener una inteligencia superior a la media.

¿Tu hijo tiene intereses intensos?

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